Escrito por Andrea Villagrán el 16 de julio del 2026.
Por muchos años, el diamante blanco fue considerado la primera opción al elegir anillos de compromiso y piezas de joyería fina. Pero en el 2026 el color está teniendo mucho más protagonismo. Los diamantes rosas, azules y amarillos aparecen cada vez más en los diseños. Esta tendencia se debe a que las personas ya no buscan solamente una joya tradicional, sino una pieza diferente, personal y relacionada con su propia historia.
¿Qué son los diamantes fancy color?
Son diamantes que presentan un color visible e intenso, fuera de la escala de lo tradicional. Algunas de sus tonalidades son: rosa, azul, amarillo, verde, rojo, champagne, entre otras.

¿Por qué los diamantes de color están ganando protagonismo?
Principalmente, por el deseo de tener una joya que no se parezca a todas las demás. Los nuevos consumidores buscan piezas que representen su personalidad, estilo y relación. Los diamantes de laboratorio de color permiten acceder a diseños coloridos a un precio mucho más accesible en comparación con muchos diamantes naturales de tonalidades equivalentes.
¿Qué color elegir?
Diamante rosa.
La alternativa romántica, delicada y contemporánea. Puede combinarse con oro blanco para destacar más claramente el color de la piedra.


Diamante azul.
El azul ofrece una apariencia elegante, sofisticada y poco convencional. Su contraste con el oro blanco produce un acabado limpio y moderno. Los cortes oval y esmeralda ayudan a mostrar diferentes tonalidades en la piedra.

Diamante verde.
El verde suele relacionarse con la naturaleza, la renovación, el equilibrio y los nuevos comienzos. Por esta razón, popuede ser una opción especialmente significativa para celebrar una nueva etapa.


Diamante amarillo.
Es una de las opciones más luminosas. Combina naturalmente con el oro amarillo, ya que el metal puede reforzar visualmente la intensidad del color.

Una elección poco común y llena de personalidad.
Los diamantes de laboratorio hacen posible explorar esta tendencia desde un lugar mucho más accesible, sin renunciar al brillo, la dureza y la presencia visual de un diamante. En conclusión el lujo ya no se define por seguir una tradición o sus precios elevados, sino también por la posibilidad de elegir una pieza personal, diferente y diseñada con intención.