Durante el Congreso de CIBJO celebrado en Venezia, Italia, Wesley Hunt, presidente del Comité de Diamantes de Laboratorio de la organización, señaló que más de la mitad de los anillos de compromiso vendidos en Estados Unidos por volumen ya incorporan diamantes creados en laboratorio.

Wesley Hunt, presidente del Comité de Diamantes Cultivados en Laboratorio de CIBJO, durante su intervención en la sesión celebrada en el Congreso de CIBJO el 7 de septiembre de 2026 en Vicenza, Italia. Recuperado de https://cibjo.org/more-than-half-of-u-s-engagement-rings-feature-laboratory-grown-diamonds-cibjo-congress-hears/?utm
The Knot llegó a una conclusión similar en su Real Weddings Study 2026, elaborado a partir de información de más de 10,000 parejas estadounidenses que se casaron durante 2025. Según el estudio, 61% de los anillos de compromiso comprados ya incorporaban un diamante de laboratorio como piedra central. En 2024 esta proporción había superado el 50% por primera vez.
Es decir, al menos dentro del mercado estadounidense, el diamante de laboratorio dejó de ser una alternativa relativamente nueva para convertirse en una de las opciones principales al momento de comprar un anillo de compromiso.
Pero, que los diamantes de laboratorio dominen en número de anillos vendidos no necesariamente significa que dominen el mercado en dinero.
Más diamante por el mismo presupuesto.
Una de las razones más evidentes detrás del crecimiento de los diamantes de laboratorio es económica. Al tener precios considerablemente menores que sus equivalentes naturales, permiten que una pareja pueda comprar un diamante visualmente más grande o con mejores características de color y claridad sin necesariamente aumentar su presupuesto.
The Knot señala precisamente el “pragmatismo económico” como uno de los factores detrás del crecimiento de esta categoría. Su estudio también encontró que 40% de las parejas consideraban específicamente importante que su piedra fuera creada en laboratorio.
El estudio The Knot Real Weddings Study (2026) confirma que las bodas siguen siendo un hito innegociable en la vida de las parejas, pero la manera en que estas celebran está experimentando una transformación radical. Desde el auge de nuevas tecnologías, como las herramientas de planificación que incorporan inteligencia artificial, hasta el predominio de los diamantes cultivados en laboratorio, los datos de The Knot documentan un mercado definido tanto por su resiliencia como por su capacidad de reinventarse.
Recuperado de: https://www.theknot.com/content/wedding-data-insights/real-weddings-study
Y esto ha cambiado una de las decisiones tradicionales al comprar un anillo. Ya que antes, una pareja con determinado presupuesto tenía que encontrar un equilibrio entre tamaño, color, claridad y corte. Pero ahora, ese mismo presupuesto, lo pueden utilizar para comprar un diamante natural más pequeño o destinar ese mismo presupuesto a un diamante de laboratorio más grande.
Los diamantes grandes dejaron de ser exclusivos de presupuestos enormes
Probablemente una de las consecuencias más visibles del crecimiento de los diamantes de laboratorio sea el tamaño. Piedras de dos, tres o incluso más quilates son ahora mucho más accesibles para un consumidor promedio que hace algunos años, y esto también ayuda a explicar algunas tendencias recientes en diseño.
Cortes alargados como oval, pera, marquise o cushion elongated funcionan particularmente bien con piedras grandes porque ocupan más superficie visual sobre el dedo. En el estudio de The Knot, el corte oval prácticamente empató con el redondo entre las formas favoritas de los compradores: 26% eligió redondo y 25% oval.
Las redes sociales están llenas de anillos que hace una década probablemente hubiéramos asociado con celebridades o presupuestos extraordinarios, pero hoy pueden pertenecer a consumidores mucho más jóvenes.
Entonces, ¿los diamantes naturales están desapareciendo?
El propio CIBJO habló esta semana de un mercado cada vez más segmentado. Por un lado está el consumidor que busca maximizar tamaño, características y diseño dentro de un presupuesto determinado. Para ese comprador, el diamante de laboratorio puede resultar muy atractivo.
Por otro lado está el consumidor que considera importante el origen natural de la piedra, su rareza geológica o simplemente quiere adquirir un producto tradicionalmente asociado con el lujo. Y para ese consumidor, el precio más alto del diamante natural no necesariamente es un problema; incluso puede convertirse en parte de aquello que diferencia al producto.
Cuando entran elementos como rareza, historia, procedencia y percepción de lujo, el precio deja de ser la única variable. Los diamantes naturales podrían estar avanzando precisamente hacia ese territorio.
El verdadero cambio está en el consumidor.
Quizá el cambio no tenga que ver directamente con los diamantes. Tiene que ver con la manera en la que las nuevas generaciones están tomando la decisión. Las parejas comparan natural contra laboratorio, investigan certificados, revisan precios por internet, comparan quilatajes y, cada vez más, toman juntas la decisión sobre el anillo. Ya no existe necesariamente una sola definición de lo que debería ser un anillo de compromiso.
Por eso probablemente estamos entrando en una etapa distinta para la industria del diamante. Durante años, la conversación se planteó como una competencia directa: diamante natural contra diamante de laboratorio. Pero los datos recientes sugieren que quizá el futuro sea diferente.
En lugar de que una categoría termine destruyendo a la otra, podríamos estar viendo la formación de dos mercados cada vez más definidos: uno donde el tamaño, el diseño y la relación entre precio y características tienen enorme importancia, y otro donde la rareza, el origen y la exclusividad mantienen su valor.